
El actual director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid (MNCARS), Manuel Borja-Villel, ha propuesto una reestructuración completa del espacio expositivo del principal museo de arte contemporáneo de España.
Las salas, hasta ahora dispuestas en estricto orden cronológico, ahora se desarrollan siguiendo un hilo conductor discursivo, relacionando la historia con la estética, el arte con la sociedad.
Así se explica en el folleto de la remodelación:
"Reivindicamos el espacio crítico de la historia y reconocemos el valor de las narraciones, pero no como modo de descubrir “el modo en que fue”, sino, como Benjamin, para capturar la memoria desde la urgencia del presente “cuando ésta destella en un momento de peligro”, y así “sacar a la tradición del conformismo que pretende dominarla”. "
El recorrido tiene un cierto desarrollo cronológico, pero no en exclusiva. La primera sala, titulada Modernidad. Progreso y decadentismo, aúna obras de varias épocas y distintos contextos, sin importar que no coincidan en las décadas de forma estricta, porque lo que se busca no es una historia lineal, sino la transmisión de unas ideas que viajan en el tiempo y que son reconocibles en otros países, disciplinas, décadas, esferas, ámbitos...
Se busca la interrelación de conceptos, el pensamiento crítico, el establecer nodos de información y de percepción que hagan que nos parezca asombroso ver juntos en la misma sala los grabados de Los desastres de la guerra de Goya junto a La salida de las oficinas de los Hermanos Lumière, o que nos preguntemos cómo nunca habíamos caído en que las obras de formas orgánicas coloreadas de Sonia Delaunay y Danza serpentina del protocine, con Loie Fuller recreando espirales de color al bailar, hacen una genial pareja.


Se trata de encontrar similitudes en la imagen, de advertir el icono que se repite, de reflexionar sobre la idea que planea sobre las obras que dialogan juntas por primera vez.
La narración de este espacio es otra, es un discurso abierto y multidisciplinar. que persigue el enriquecimiento reflexivo de la experiencia y el fomento del pensamiento crítico. La narración
“implica ante todo la transmisión y activación de experiencias, experiencias que se refieren a un tiempo pasado, pero que son siempre en el presente y del presente”. Porque el tiempo “no es el del pasado, sino el de la memoria”.
La remodelación ha permitido, además de repensar el espacio y, por extensión, toda la colección del museo; adquirir obra nueva y sacar a la luz aquélla que estaba guardada, para que podamos disfrutar de las fotografías de Agustí Centelles o de la obra gráfica de Horacio Ferrer, Arturo Souto, Antonio Rodríguez Luna, Luis Quintanilla o Francisco Mateos desarrollada entre 1936-39, entre otros.

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